El precio original era: 149,00 €.69,00 €El precio actual es: 69,00 €.
Vestido midi de tul con rosas bordadas en blanco y negro. Isabella se distingue por ser un vestido diferente y súper elegante. No seas la típica invitada, marca la diferencia.
Diseñado y confeccionado íntegramente en España
Composición 100% poliéster
Encuentra tu talla ideal. Si dudas, mídete y puedes ver dentro del tallaje que estás.
Puedes realizar una consulta más detallada sobre una prenda en concreto a través de Whatsapp haciendo clic en este enlace o por mail info@ezelma.com
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TALLA UK PECHO CINTURA CADERA
XS (34) 6 86 68 92
S (36) 8 90 72 96
M (38) 10 94 76 100
L (40) 12 98 80 104
XL (42) 14 102 84 108
Envío gratuito a partir de 150€ en península
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Plazos de entrega
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Baleares y Europa: +5 días adicionales
El primer cambio de talla es totalmente gratuito
Hay eventos donde no vale cualquier cosa. Una boda con lista de espera, un bautizo en una masía, una comunión de esas donde la gente sí se fija. Llevas semanas buscando algo que no hayas visto ya tres veces en Instagram, algo que cuando te lo pongas sepas, sin necesidad de que nadie te lo diga, que has acertado. El Vestido Isabella existe exactamente para ese momento: el que pasa justo antes de salir de casa, cuando te miras y ya no tienes dudas.
Elegir el Vestido Isabella no es solo elegir un color o una silueta. Es elegir no tener que recalcular nada cuando llegues al evento. Esa tranquilidad —la de saber que la prenda hace su parte sin que tú tengas que estar pendiente de ella— es más difícil de conseguir de lo que parece.
La combinación de blanco y negro en un vestido midi de tul es, sobre el papel, una apuesta clásica. Lo que convierte al Vestido Isabella en algo distinto es cómo se trabaja ese clásico: las rosas bordadas no son un estampado plano, son volumen real sobre el tejido. Cada rosa tiene presencia física. Cuando te mueves, el tul se comporta con ligereza, pero los bordados anclan el vestido visualmente. El resultado es una prenda que tiene carácter propio sin necesidad de accesorios que lo justifiquen.
Eso es lo que diferencia vestirse de ponerse algo: cuando la prenda ya tiene criterio, tú solo tienes que aparecer.
El tul tiene fama de ser un tejido que solo funciona en fotos. El Vestido Isabella desmiente eso desde el primer momento en que te lo pones. La caída midi está patronada para que el bajo roce el cuerpo con movimiento natural al caminar, sin enganches, sin que el vuelo se quede parado mientras tú avanzas.
Las rosas bordadas están distribuidas con criterio: no son un relleno uniforme. Hay zonas con mayor densidad de bordado que trabajan a favor de la silueta, creando puntos de atención sin necesidad de que tú lo gestiones conscientemente.
La confección íntegra en España implica que cada pieza pasa por un número reducido de manos antes de llegar a ti. Eso se traduce en costuras internas bien rematadas, en un ajuste que no se improvisa y en una terminación que aguanta mirarse de cerca. El 100% poliéster de este tejido en concreto no es una concesión: es una elección deliberada para que el tul mantenga su estructura y los bordados conserven su forma lavado tras lavado, sin que las flores se deformen con el uso.
Cuando te lo pruebas por primera vez, lo que notas no es el bordado. Lo que notas es que el vestido ya sabe cómo caer.
Un evento de varias horas tiene su propia física. Lo que a las doce del mediodía parece cómodo, a las siete de la tarde puede convertirse en el único pensamiento que te queda. El Vestido Isabella está pensado para todo ese arco de tiempo, no solo para la foto de la llegada.
El tul midi tiene suficiente vuelo para que sentarte, levantarte y caminar no requiera ajustes constantes. No hay tensión en las caderas ni en los hombros. La ligereza del tejido hace que en interiores climatizados la prenda no acumule calor, y en exteriores de primavera o finales de verano se mueva con la brisa sin convertirse en un problema de equilibrio.
Lo que más se nota a mitad de evento no es el bordado ni el color: es que puedes bailar, abrazar, cruzar piernas en la mesa y subir escaleras sin pensar en lo que llevas puesto. Esa invisibilidad —la de una prenda que cumple sin recordarte que está ahí— es exactamente lo que hace que al final de la noche sigas sintiéndote bien dentro de ella.
Esta es probablemente la parte más importante de la ficha, y la que menos se lee. Léela.
En Ezelma el tallaje sigue una horquilla española, que en la práctica es algo más generosa que la de muchas marcas internacionales. Si normalmente estás entre dos tallas, en la mayoría de modelos Ezelma te irá bien la talla más pequeña de esas dos, porque el patronaje está pensado para favorecer sin apretar.
Para el Vestido Isabella, las medidas que más importan son el contorno de pecho y el de caderas. Al ser un diseño midi con cierto vuelo en el bajo, la parte inferior tiene más margen. La parte superior —especialmente el ajuste en el pecho y los hombros— es donde conviene afinar.
Cómo medirte en casa en un minuto: cinta métrica flexible, ropa interior, cinta paralela al suelo para caderas y pecho. Anota los dos números. Consulta la tabla de medidas que encontrarás en la ficha técnica del producto.
Si después de medirte sigues con dudas —tallas límite, cuerpos asimétricos, operaciones recientes, embarazo— escríbenos por WhatsApp antes de hacer el pedido. El equipo de Ezelma responde con criterio real, no con respuestas automáticas. Puedes mandarnos tus medidas o incluso una foto (con total privacidad) y te decimos qué talla es la tuya en este modelo concreto. Pedir tu talla tiene riesgo cero cuando hay una persona al otro lado que conoce el patrón de la prenda.
En producción masiva, un vestido de tul con bordados se diseña para que funcione en fotografía y para que el coste de producción permita venderlo a precio de escaparate. Las decisiones de patronaje se toman sobre una talla media estándar internacional que no siempre coincide con cómo están construidos los cuerpos reales que van a llevarlo.
El Vestido Isabella se produce en series cortas, en un taller en España. Eso cambia las decisiones que se pueden tomar: el patronaje se revisa sobre pruebas reales, no sobre maniquíes de muestra. Los bordados se colocan con criterio de silueta, no solo de estética superficial. Las costuras internas se terminan de una manera que no verás desde fuera pero que notarás en la durabilidad.
En una cadena grande, si una costura falla o un bordado se suelta, no hay nadie a quien llamar. En Ezelma, si algo no está bien, hay un equipo que lo sabe y que puede responder. Esa diferencia —taller pequeño con nombre propio frente a producción anónima a escala— es lo que hace que el Vestido Isabella sea una inversión con sentido, no solo una compra de temporada.
Look 1 — Boda religiosa o civil en interior, primavera-verano
El blanco y negro del Vestido Isabella pide un calzado que no compita: salón de tacón fino en negro mate o en nude cálido. Bolso de mano pequeño en negro con cierre dorado. Joyería discreta: pendientes de perla larga o aro fino en oro. Nada en el pelo, o recogido bajo con una horquilla de strass. Este look funciona desde la ceremonia hasta el cóctel sin necesidad de cambio.
Look 2 — Comunión o bautizo en exterior, finales de primavera
Añade un cinto fino en negro a la cintura para definir la silueta sobre el tul. Sandalia de tacón bloque en nude o camel —más cómoda para suelos irregulares o jardines—. Tocado lateral en negro con pequeño velo o flor de tela. Bolso clutch en blanco roto. Este montaje tiene más volumen visual y aguanta bien en fotos de grupo con luz natural.
Look 3 — Cena de gala o evento de empresa formal, otoño-invierno
Sobre el Vestido Isabella, una blazer slim en negro liso —que cubre el hombro sin tapar el bordado cuando se lleva abierta— transforma la lectura del vestido hacia algo más arquitectónico. Stiletto negro lacado. Pendiente largo en cristal o strass. Bolso de cadena pequeño en negro. El contraste entre la rigidez de la americana y el movimiento del tul crea una tensión visual interesante que funciona en ambientes de luz artificial.
Diseñado y confeccionado íntegramente en España: esa frase, cuando es real, tiene consecuencias prácticas que se notan en la prenda.
En un taller de producción limitada, cada pieza del Vestido Isabella pasa por las manos de las mismas personas desde el corte hasta el empaquetado. Eso significa que si en la patronada de muestra algo no cae bien, se corrige antes de que salga la primera unidad. No hay una cadena de producción donde ese ajuste se pierda entre departamentos.
Los bordados de las rosas se aplican con control de posición real, no como resultado de un proceso automatizado. La diferencia se nota en cómo las flores se distribuyen en relación con la costura lateral y el bajo, en lugar de repetirse mecánicamente sin atender a la estructura del patrón.
El resultado es una prenda que, cuando la tienes delante, tiene coherencia interna: cada detalle tiene una razón de ser, y eso se percibe aunque no sepas exactamente qué lo produce.
El Vestido Isabella no se produce en cantidad ilimitada. Las series cortas son una decisión de modelo de negocio: Ezelma prefiere hacer menos y hacerlo bien a escalar a costa de perder el control sobre cada pieza.
La consecuencia práctica para ti es que la probabilidad de coincidir con otra invitada con el mismo vestido es muy baja. No porque nadie lo conozca, sino porque hay pocas unidades en circulación y se distribuyen sin la capilaridad de una cadena masiva.
Cuando el Vestido Isabella se agota en tu talla, no vuelve a producirse de forma inmediata. Si lo estás viendo disponible ahora, ese es el momento.
El tul de poliéster con bordados necesita un cuidado que no es complicado, pero sí específico.
Lavado: a mano o en bolsa de malla en ciclo delicado, agua fría, sin centrifugado. Los bordados agradecen no ir contra el tambor de la lavadora directamente. Jabón suave, sin lejía ni suavizante agresivo.
Planchado: el tul no se plancha directamente. Si necesitas eliminar arrugas, usa vapor a distancia o cuélgalo en un baño con vapor durante unos minutos. Las rosas bordadas mantienen su forma tridimensional mejor si no les aplicas calor directo.
Almacenaje: en percha acolchada, en funda de tela transpirable. No en bolsa de plástico cerrada. Si lo guardas entre temporadas, intercala papel de seda entre las capas de tul para que no queden marcas de presión.
Transporte al evento: llévalo en funda larga o doblado con papel de seda en una bolsa rígida. Cuélgalo en cuanto llegues al destino para que el tul recupere la caída natural antes de ponértelo.
Si después de leer esto aún tienes alguna duda sobre el Vestido Isabella, el equipo de Ezelma está disponible por WhatsApp antes de que confirmes tu pedido. No hay preguntas pequeñas cuando la prenda es para un momento que importa.